Población La Victoria: memoria y presente
Cuando el Bicentenario asoma como el esperado acontecimiento de conmemoración nacional, la población La Victoria se apronta a celebrar los 50 años de la toma de terrenos que la originó. Y puede que el vínculo entre ambas festividades no nos resulte fácil de concebir. Por una parte, vemos el intento forzado por conjugar “desarrollo” y “unidad nacional”, para hacer coincidir los frutos del progreso con la algarabía de los 200 años. Por otra, y mientras lo anterior transcurre, los pobladores van mostrándonos la contracara de dicho simulacro: que el progreso sigue excluyendo a una parte considerable de nuestra sociedad, y que esa parte de Chile sólo se ha incorporado efectivamente a ésta mediante su decidida acción y proyección como actor social.
Del mismo modo, mucho se puede decir del esfuerzo organizativo que significó la toma y posterior levantamiento de la población definitiva, en que la tríada ocupación del territorio, autogobierno de los pobladores y autoconstrucción de las viviendas, constituyó la base de una sólida cultura participativa, puesta a prueba posteriormente en la Dictadura Militar. En ambos momentos, quedó de manifiesta la importancia que la acción colectiva fue cobrando para los pobladores, como una forma legitimada y eficiente de alcanzar sus propósitos.
Los desafíos del presente ponen a la memoria de estos hitos y a las tradiciones organizativas señaladas en un complejo panorama. Hoy no es la falta de habitaciones, sino la errática política habitacional de las últimas décadas. Hoy es el narcotráfico, la drogadicción y la elevación de los índices delictivos asociados a este flagelo. Hoy, o tal vez mañana, es la amenaza de las inmobiliarias y las autopistas urbanas. Corre inclusive el rumor de la posibilidad de que el Portal Bicentenario sea conectado con el centro de la ciudad a través de amplias y rápidas avenidas, las cuales, como si no existiera otra forma, pasarían por la población, cercenándola y expropiando a cientos de familias. ¿Costo del progreso? Nuevamente, ¿progreso para quiénes?, ¿y a costa de quiénes?
Es frente a estas amenazas y desafíos que la memoria debe ponerse a prueba, haciendo valer el recurso de la solidaridad, de la organización y la acción colectiva, tan presentes en cada trazo de la historia de La Victoria.
Julio Reyes Ávila
Profesor de Historia y Geografía
Coautor de “Memorias de La Victoria. Relatos de vida en torno a los inicios de la Población”, Quimantú, Santiago, 2007 (II edición)


No tenía idea que habían subido esto… muchas gracias a ¿Héctor? Testa…